UN BIEN DE INTERÉS GENERAL

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20/09/2018

Un bien de interés general

Se acaba el verano. Mirando hacia atrás, la sensación que se percibe es que hemos vivido unos meses de absoluto caos en cuanto a compañías aéreas. Cancelaciones, retrasos y un sinfín de noticias con las que nos hemos despertado a diario con un mismo nexo de unión; el enfado de miles de pasajeros porque sus planes de ocio se veían truncados. No echaremos culpas ni entraremos a valorar cuestiones internas que solo atañen a los responsables y trabajadores de las diferentes compañías pero sí queremos defender, más incluso que en otras ocasiones, a todos aquellos que se han visto perjudicados de manera involuntaria.

Los sueños de las personas deberían ser bien de interés general. Nos referimos con esto a que no se debe utilizar al más débil, en este caso los pasajeros, para luchar por los intereses de un colectivo. Con esto no queremos decir que no se deba protestar ni pedimos resignación ante las injusticias que se puedan estar llevando a cabo pero, en ningún caso, debemos poner en peligro el motor económico de nuestro país. El turístico.

Hemos vivido muchos años de bonanza en el sector por motivos externos. La crisis en determinados destinos que eran competencia directa para España ha sido uno de ellos. Lo sabemos, pero ha sido más fácil engañarnos pensando que España estaba de moda. No es así y, aunque lo hubiera sido, el error está en creernos únicos, exclusivos e imprescindibles ante los ojos de los turistas que nos visitan. Durante estos años no hemos sido capaces de aprovechar la idiosincrasia para ofrecer un turismo de calidad y acorde a lo que merece nuestro país, y en concreto nuestra comunidad, las Islas Baleares.

Desde AVIBA hemos sido muy incisivos en esto. Hemos reclamado a los diferentes gobiernos una política turística a largo plazo. Una política turística sensata y responsable, que pusiera límites a ese exceso de oferta que lo único que nos ha traído ha sido un turismo de baja calidad, el de masas y el del “balconing”, con unas consecuencias nefastas de cara a nuestro futuro turístico. Sí. Lo veíamos venir y hemos caído en el error. Ahora, con un impulso de esos destinos que nos habían cedido turistas, con la mejora de la situación política en el Mediterráneo más oriental, nos encontramos ante un panorama complicado. ¿Qué ofrecemos distinto para que nos elijan en nuestra temporada alta de sol y playa? ¿Calidad? No ¿Mejor oferta? No ¿Destino sin aglomeraciones? Por desgracia, tampoco.

Se acaba el verano, sí. Vienen unos meses en los que sería muy deseable que todos los agentes que estamos implicados en sanear nuestro turismo nos pongamos a trabajar de cara al año que viene. Creemos que es necesario pasar a la acción e ir todos al unísono. Dejarnos de intereses políticos, réditos parlamentarios y egos personales o empresariales para movernos por un mismo objetivo; recuperar la calidad de nuestro turismo.

No es difícil, todos, desde nuestros diferentes ámbitos, sabemos cómo tenemos que hacerlo. Desde las agencias de viaje tenemos que profesionalizar, todavía más, esos paquetes turísticos que ofrecemos. Que no nos conforme la venta del programa estándar. Demos un paso más, vendamos emociones, sensaciones, personalización, eso que reclama cada vez más el viajero.

No permitamos que unos pocos vendan nuestra tierra como zona libre de turistas. La turismofobia no nos ha hecho daño en datos numéricos pero sí ha dado mala imagen de nuestro destino. Los gobiernos, regionales y nacional, deberían poner coto a esto con multas severas a quienes manchan nuestro patrimonio con pintadas vergonzantes como “Tourism go home” o “Tourism kills Mallorca”. Lo que realmente mata a Mallorca, y a España en general, no es la insensatez de unos pocos, que directa o indirectamente, también viven del turismo. Lo que realmente nos mata es la pasividad ante los nuevos retos que tenemos delante.

Estamos en septiembre con la amenaza de una nueva huelga aérea y con rebajas  en los precios de las plazas hoteleras para que la ocupación llegue a máximos. Leemos titulares de desplome de la lira turca que amenaza el verano turístico de 2019 en Baleares. Sabemos que touroperadores británicos y alemanes, nuestro principal mercado, ya están negociando con el país otomano la llegada de turistas para el verano de 2019. El sector nos está avisando. Luego no digamos que nos ha pillado desprevenidos.

 

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